El Desafío: Chevre Yachts, una firma dedicada a la venta de embarcaciones en Argentina, nos planteó un reto claro: crear una identidad que respirara lujo, pero que se alejara de la ostentación ruidosa. El mercado náutico suele estar saturado de anclas y timones genéricos; necesitábamos algo que fuera sencillo, memorable y que pudiera vivir tanto en una tarjeta de presentación como en el casco de un yate a gran escala.
La Investigación: Analizando el sector del lujo naval, entendimos que las marcas más icónicas no gritan, susurran. La elegancia reside en la síntesis. Nos enfocamos en buscar una forma que capturara la esencia de la navegación —el movimiento, la dirección, el corte del agua— sin ser literal.
El Hallazgo: (El juego de iniciales) La solución no nació de dibujar barcos, sino de fusionar letras. Trabajamos en la integración morfológica de las iniciales "C" y "Y". Descubrimos que al entrelazar sus trazos podíamos revelar una tercera forma oculta: la proa de un barco cortando el horizonte.
El Resultado: No diseñamos solo un logo, sino un símbolo de pertenencia. El isologo final es una síntesis geométrica donde la curvatura de la "C" y la verticalidad de la "Y" convergen para formar la estructura de la nave. Es una identidad que proyecta avance y sofisticación, diseñada para perdurar más allá de las tendencias.