El Desafío: Diseñar para una concesionaria en Escobar implica destacar en un mar de logos de autos genéricos. El dueño nos dio un dato clave: su fascinación personal por los elefantes.
La Estrategia: En lugar de ignorar ese gusto personal, lo transformamos en el corazón de la marca. Investigamos el simbolismo del elefante: fuerza, memoria y, sobre todo, buena fortuna cuando tiene la trompa hacia arriba.
El Resultado: Fusionamos la robustez del elefante con la estética de las grandes marcas automotrices (como Ferrari o Mustang), creando un emblema que transmite confianza y solidez. La estrella añadida simboliza la meta alcanzada: el sueño del auto propio hecho realidad.