El Desafío: La marca original presentaba una identidad visual desgastada y genérica, apoyada en los clichés típicos del rubro: una casa y un árbol separados, sin conexión narrativa. Necesitábamos modernizar la imagen para reflejar profesionalismo sin perder la calidez local.
La Solución: Realizamos un rebranding integral donde fusionamos ambos elementos en un solo símbolo cohesivo. Transformamos la literalidad de "casa + árbol" en el concepto de "La Casa del Árbol".
Esta nueva síntesis visual no solo moderniza la marca, sino que evoca significados más profundos: el crecimiento, la proyección de futuro y la ilusión lúdica de construir un nuevo refugio. Una identidad que acompaña la emoción de quien está por comenzar una nueva vida.